Trabajamos con una valoración inicial que orienta el plan y marca los criterios de avance.
A partir de ahí, el entrenamiento se organiza en bloques con objetivos definidos, control de la ejecución y revisiones periódicas que aseguran que lo que haces tiene sentido en relación a tu punto de partida y a tu meta.
Ya sea de forma individual, en pareja o en grupos reducidos, el trabajo se adapta a tu nivel y se supervisa para que el progreso sea seguro y estable a medio plazo.